09/20/2009 (3:51 pm)
Paublina
Voy a dedicar este texto a alguien que jamás va a leerlo, alguien que ni siquiera conozco en persona aunque hablé con ella más de una vez. Estoy hablando de la persona que conocí por error y por SMS, de Paublina.
Hace mucho tiempo, mientras trabajaba, recibí en mi teléfono un mensaje bien simple. Sólo decía “ola manuel soy paublina”. Sin más que eso comenzó mi affaire por mensaje de texto con una persona que no conocía. Ella a mi tampoco, aunque me creía alguien llamado “Manuel”. Claro, hice lo mismo que cualquiera hubiera hecho, lo ignoré. ¿Quién no recibió alguna vez un mensaje de texto por error? Quién no pensó alguna vez, ¿qué pasaría si respondo?
La segunda vez el mensaje tenía algo más de contenido. Decía “ola manuel que pasa ya no me respondes”. Por supuesto, en la revancha decidí tomar la oportunidad de encontrar la respuesta (la segunda, qué pasaría si respondo, de la primera ya imaginaba la respuesta).
Aprovecho para aclarar con una pausa que lo que dice el mensaje no es del todo exacto, esto paso hace un buen tiempo ya, pero trato de respetar lo más posible el estilo de escritura y las faltas ortográficas. Tengo la sospecha también, nunca confirmada, que el nombre de mi interlocutora era en realidad Paulina pero, ¿quién soy yo para contradecir?
La forma de escribir me hizo sospechar que toda la situación se trataba de una artimaña muy posiblemente orquestada por mi hermana, en venganza por algún broma que ya no recordaba, pero la distancia entre mensaje y mensaje, había transcurrido más de un mes, señalaba una perseverancia que, sospechaba, no le correspondía. Imitando el estilo contesté “ola paublina como andas tanto tiempo que es de tu vida”.
Comenzó entonces un ida y vuelta de mensajes, generalmente con espacio de un par de días entre cada uno, con una persona que yo creía mi hermana y ella a mi Manuel. Como no entendía todavía la intención de la broma “seguí la corriente”, intenté sonsacar algo de información que me permita imaginar el personaje que alguna mente malévola había creado con el fin de reírse a costa mía (perdón hermanita!). Si bien la falta de tildes impide imaginar un acento siempre leí nuestras conversaciones con una tonada centroamericana, el andas con silaba tónica “an”, no andás con tonada porteña. No sé porque.
En las semanas sucesivas me fui enterando varías cosas de Paublina, del personaje que yo creía Paublina. Trabajaba casi todo el día cocinando en un hotel, vivía lejos de capital, se levantaba todos los días a las seis y se dormía tarde en la noche. Me enteré varias cosas de Manuel también, un viejo amigo de Paublina, quizás un familiar por el “tono” de sorpresa en la respuesta cuando pregunté cuando nos volvíamos a ver. Es obvio en retrospectiva pero la parte más difícil de impersonar a Manuel no era hablar con Paublina sino llegar a conocer un personaje que yo creía inventado por otra persona que también creía inventada (¿con qué fin?) sin dar a entender que, en realidad, no tenía la menor idea de quién era Manuel ni sabía quién era Paublina.
Terminé por enterarme quién es Paublina un tiempo después pero como la historia se me está haciendo larga voy a dejar la edición de la segunda parte para la semana que viene, hasta entonces queda la intriga por resolver (y escucho teorías de los que quieran enviar alguna).
5 Comments
Comment by La querida hermanita
La mente malévola es aquel que llega a pensar que su pobre, querida e inocente hermanita haría algo para reírse a costa suya… (a)
jajajaja
Comment by Manuel (el posta pero no el de la historia)
El irc no te enseño nada? Lo primero que pedis es un foto, “hola, como andas? tenes foto?”
A mi me paso que durante 3 semanas me mensajeaba “la colo” los jueves a las 20, y cada vez le decia que tenia mal el numero…
Comment by Manuel (el posta pero no el de la historia)
Ya esta te rompi el blog, por eso no podemos tener cosas bonitas
http://img10.imageshack.us/img10/81/blogfail.png
Comment by Nico
Si, creo que eso pasa porque wordpress oculta los comentarios no moderados pero si es tuyo igual lo podés ver… ahora le desactivo la moderación, hasta que empiece a tener spam al menos.
PD: Deja de hackearme el blog!
Pingback by Monos Infinitos » Paublina, parte dos
[...] ahora la historia que dejé por la mitad el fin de semana sobre como conocí, por así decirlo porque en verdad nunca llegué a conocer, a Paublina, una [...]
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