08/23/2010 (7:00 am)
Dejemos algo en claro
Es una verdad por todos reconocida, y sería redundante explicar, lavar los platos es una tarea odiosa. Puede que algún día el ser humano se vea libre del yugo que representa devolver el lustre a la antigua vajilla de la abuela luego de una parrillada llena de grasosas achuras, un breve período que comprenderá desde la invención de robots mayordomos hasta el consecuente e inevitable levantamiento robot que le seguirá, pero hasta que esos dichosos años nos alcancen pido un favor al resto de la humanidad: por favor NO me apilen los platos.
Ya se, una pila es cómoda, si, es cierto, ahorra lugar. Pero cuando me apilan los platos me veo obligado a lavar la parte de arriba Y la de abajo, 50% de trabajo adicional e innecesario. Por favor, eviten esta mala costumbre que plaga las cocinas del mundo por igual.