10/26/2011 (3:00 am)

Mudanza a Amsterdam, diario de viaje

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No podía ser de otra forma, el viaje empezó accidentado. Después de todas las despedidas en Ezeiza pasamos los controles de migración. Con bastante tiempo por suerte, el lugar estaba lleno. Nos sentamos tranquilos a esperar el embarque, mientras una capa de nubes cada vez más naranja cubría el paisaje. Sí, naranja. Con el tiempo nos enteramos que no eran nubes, eran cenizas. También nos enteramos que los aviones no salían.

Varado en el aeropuerto, sin teléfono, sin pesos, con 80 kilos de valijas y una bicicleta, el día entero consistió de filas. Fila para despachar las valijas, fila para migraciones, fila para abordar, para des-abordar, para reclamar, para subirse al micro que nos llevaría al hotel, para hacer el checkin en el hotel. Por lo menos nos ganamos una noche en el Sheraton.

Al día siguiente por segunda vez hicimos el checkin (si alguna vez despacharon una bicicleta en el aeropuerto, imaginen lo molesto que es hacerlo dos veces). Por suerte el avión esta vez despegó y luego de muchas horas de viaje nos dejó en Europa. Por suerte no volamos en la clase turista y pude dormir casi todo el viaje, y menos mal porque las películas eran malísimas.

Por suerte el resto del viaje fue fácil y la llegada a Amsterdam tranquila. Ahora sólo nos quedaba conseguir una bicicleta para mi y salir a pasear por la ciudad.

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10/19/2011 (7:00 am)

La verdadera razón

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Vieron esos edificios con parque? Sí los vieron, los hospitales, algunos museos, el observatorio del parque centenario… Vieron, en esos edificios, los carteles que prohíben abandonar mascotas? Seguro que también los vieron. Esos carteles no están ahí para evitar que el parque se llene de gatos, están ahí para evitar que se llene de viejas.

10/14/2011 (7:00 am)

Vincent

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Vincent Malloy siete años tiene,

Es siempre cortés y obediente.

Para su edad gentil y amable resulta ser,

Pero a Vincent Price se quiere parecer.


No le importa vivir con su hermana, perro y gatos,

Aunque preferiría compartir la casa con arañas y murciélagos.

Allí podría reflexionar sobre los horrores por él inventados,

Y deambular por oscuros corredores, sólo y atormentado.


Vincent es amable cuando lo visita su tía,

Pero, para su museo, en una estatua de cera la convertiría

Le gusta experimentar con su perro Abercrombie,

con la esperanza de crear un horrible zombie.

Así con su horripilante zombie-perro,

pueda en la bruma de Londres sus victimas buscar


No sólo sobre macabros crímenes son sus pensamientos,

Le gusta pintar y leer para pasar el tiempo.

Mientras otro niños leen a Robinson Crusoe,

El autor favorito de Vincent es Edgar Allan Poe.


Una noche cuando un macabro cuento se puso a leer,

Encontró un párrafo que lo hizo palidecer.

Noticias tan horribles sobrevivir no podría,

pues su bella esposa había sido sepultada viva.

Excavó su tumba para testimoniar que estaba muerta,

Sin saber que su madre en la tumba… tenía la huerta.


Su madre mandó a Vincent a la habitación,

Se supo desterrado a la torre de perdición.

Donde fue sentenciado a pasar el resto de sus días,

Sólo, con un retrato de su bella esposa desaparecida.


Solo y loco, confinado a su panteón,

La madre de Vincent irrumpió en la habitación.

“Si quieres puedes salir a jugar.

Esta soleado afuera y es un día espectacular.”


Vincent trató de hablar pero ni un sonido pudo articular,

Los años de destierro lo habían hecho marchitar.

Con una pluma garabateó sobre un cuaderno,

“por esta casa estoy poseído, jamás podré salir de nuevo”


Su madre dijo, “No estás poseído ni casi muerto,

Esos juegos los tienes todos adentro.

No eres Vincent Price, eres Vincent Malloy.

No estás atormentado ni loco, solamente un niño.”

“Siete años tienes y mi hijo eres,

Quiero ver como sales y te diviertes”.


Su enojo así calmado, por el hall salió,

Mientras Vincent hasta la pared lentamente retrocedió.

El cuarto comenzó a balancearse, a temblar y crujir

Su horrorosa locura comenzaba a surgir.


Vio a Abercrombie su zombie esclavo,

Y escuchó a su esposa desde la tumba llamarlo.

Desde su ataúd habló y realizó macabras demandas.

Mientras manos de esqueleto por las agrietadas paredes lo buscaban

Cada horror en sueños jamás visto,

Transformó en gritos aterrados sus alienadas carcajadas.


Para escapar de la locura, la puerta buscó,

Pero, débil y sin vida al piso cayó.

Su voz era suave y calmada,

Mientras citaba ‘El Cuervo’, de Edgar Allan Poe,

“And my soul from out that shadow that lies floating on the floor,

Shall be lifted – Nevermore!

Vincent Malloy is seven years old,

He’s always polite and does what he’s told.

For a boy his age he’s considerate and nice,

But he wants to be just like Vincent Price.


He doesn’t mind living with his sister, dog and cats,

Though he’d rather share a home with spiders and bats.

There he could reflect on the horrors he’s invented,

And wander dark hallways alone and tormented.


Vincent is nice when his aunt comes to see him,

But imagines dipping her in wax for his wax museum.

He likes to experiment on his dog Abercrombie,

In the hopes of creating a horrible zombie.

So he and his horrible zombie dog,

Could go searching for victims in the London fog.


His thoughts aren’t only of ghoulish crime,

He likes to paint and read to pass the time.

While other kids read books like Go Jane Go,

Vincent’s favorite author is Edgar Allan Poe.


One night while reading a gruesome tale,

He read a passage that made him turn pale.

Such horrible news he could not survive,

For his beautiful wife had been buried alive.

He dug out her grave to make sure she was dead,

Unaware that her grave was his mother’s flower bed.


His mother sent Vincent off to his room,

He knew he’d been banished to the tower of doom.

Where he was sentenced to spend the rest of his life,

Alone with a portrait of his beautiful wife.


While alone and insane, encased in his tomb,

Vincent’s mother suddenly burst into the room.

“If you want to you can go outside and play.

It’s sunny outside and a beautiful day.”


Vincent tried to talk, but he just couldn’t speak,

The years of isolation had made him quite weak.

So he took out some paper, and scrawled with a pen,

“I am possessed by this house, and can never leave it again.”


His mother said, “You’re not possessed, and you’re not almost dead.

These games that you play are all in your head.

You’re not Vincent Price, you’re Vincent Malloy.

You’re not tormented or insane, you’re just a young boy.”

“You’re seven years old, and you’re my son,

I want you to get outside and have some real fun.”


Her anger now spent, she walked out through the hall,

While Vincent backed slowly against the wall.

The room started to sway, to shiver and creak.

His horrid insanity had reached its peak.


He saw Abercrombie his zombie slave,

And heard his wife call from beyond the grave.

She spoke from her coffin, and made ghoulish demands.

While through cracking walls reached skeleton hands.

Every horror in his life that had crept through his dreams,

Swept his mad laugh to terrified screams.


To escape the madness, he reached for the door,

But fell limp and lifeless down on the floor.

His voice was soft and very slow,

As he quoted The Raven from Edgar Allan Poe,

“And my soul from out that shadow that lies floating on the floor,

Shall be lifted – Nevermore!

10/07/2011 (7:00 am)

Taxi por dos cuadras

Filed under: Cortos,Historias |

Para los que no andamos con un smartphone encima todo el día, perderse en una ciudad chica es posible. Cualquier lugar nuevo es desconocido, y no hay google maps que te salve si no te imprimiste un mapa antes de salir. Eso hace que salir a buscar un lugar, incluso teniendo la dirección, pueda ser una tarea complicada en lugares poco concurridos.

Por suerte siempre hay algún taxi que te salva. Medio dormido, entre bostezo y bostezo, con algo de suerte el tachero te ve hacerle señas antes de pasarte por encima. No importa que lleves dos cuadras haciendo señas, si clava los frenos y no te pisa tenés la mejor guía para ir a cualquier calle en la ciudad.

Buscar un taxi estando perdido en una ciudad chica tiene sus desventajas también, por ejemplo el desconocimiento de las distancias. Recordemos que en una ciudad chica no es nada raro que el destino buscado en realidad esté en un radio inferior a las tres cuadras. Uno puede notar esta situación fácilmente, sólo alcanza subir al taxi, ver al conductor activar el reloj para luego acelerar a fondo una cuadra y clavar los frenos a la siguiente.

El procedimiento a seguir en estos casos es muy simple, se debe esperar en el recinto del auto pacientemente unos segundos, abonar la tarifa marcada y antes de salir dejar de regalo el resultado de haber comido guiso de lentejas al mediodía. Procurar un clima frío para mejores resultados.

(Basado en hechos reales)

 

09/30/2011 (7:00 am)

Repurposed, AKA me voy a Amsterdam

Filed under: Viajes |

Como dice el título, estoy cerca de irme de Buenos Aires para Amsterdam. No de vacaciones, no a trabajar por un par de meses, ahora por tiempo indeterminado. Y este blog va a tomar forma de diario de viaje, intercalado con algún texto no relacionado.

Comparado con mi otro blog, este es quizás un poco pobre. En contenido, periodicidad, todo. También es bastante más joven, sólo existe desde hace 2 años (*). Quizás como diario de viaje tenga un poco más de éxito y un poco más de contenido. Ya veremos, por lo pronto dejo el primer álbum de viaje, el de mi breve visita a Amsterdam. Ya vendrán otros.

(*) Eso me da un ratio de 2 posts por mes. Tristísimo!

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09/23/2011 (7:00 am)

Balanceando el shampoo

Filed under: Duda existencial,Historias |

Luego de largos meses de cavilaciones y solitarias discusiones metafísicas llegué a una significativa conclusión para la condición humana: es imposible balancear el shampoo con la crema de enjuague. Me explico. Uno esperaría que ambas se gasten a ritmo parejo, de forma que sea posible terminar ambas botellas, simultáneamente, para luego comprar otro par. Mi experiencia me lleva a la irrefutable conclusión de que este ritmo es simplemente una utopía inalcanzable, una vez descartada la idea de incurrir en poco económicos excesos y desperdicios. Esto nos obliga a elegir entre dos caminos de acción igualmente patéticos: reponer sólo la botella gastada con la obligación de concurrir por segunda vez al supermercado al terminar la segunda botella o comprar el par completo cuando una de las dos se termina, ocupando lugar en el armario de forma innecesaria mientras nos recuerda la falta de simetría reinante en el universo. Ambas opciones resultan igualmente absurdas e insatisfactorias, con un dejo solución apurada y la aplastante sensación de que el balance en el mundo se encuentra irremediablemente destruido.

Por supuesto, mis meditaciones en la ducha no se limitan a cuestiones de balance natural. O quizás sí. Otra de las desolaciones que me desvelan consiste la indescriptible dificultad de seleccionar la botella correcta por las mañanas, el trabajo de distinguir una botella de otra. Podría esperarse, y hasta sería lógico, que al menos el cincuenta por ciento de las mañanas uno habría de elegir la botella correcta. No es sino una muestra del terrible espíritu demoníaco que habita este par el hecho de que todas y cada una de las mañanas elija primero el equivocado. Un promedio de éxito menor al que podría obtener jugando a la ruleta, abominación estadística que inevitablemente desemboca en la trabajosa tarea buscar algún indicio en la etiqueta de la botella, acto que se vuelve una parte más del ritual matutino. De más está decirlo, dicha indicación es un texto minúsculo, imposible de encontrar.

09/16/2011 (7:00 am)

Defensa personal

Filed under: Uncategorized |

- Imprimí cuatro o cinco copias y nos defendemos con eso
- Claro. Hacemos un rollo y les pegamos hasta que nos aprueben

09/07/2011 (7:00 am)

Alguien me explica…

Filed under: Duda existencial |

A dónde van los links cuando uno chatea?

Cuando mandás un mail no es tan terrible, con una nota al pie zafás, pero cuando estás en un chat no hay forma, tenés que meter el link ahí donde puedas. Irremediablemente degenera en cosas horribles, frases donde el sujeto queda fuera de la oración u oraciones cortadas por un link (en las escuelas enseñarán sujeto-predicado-link ahora?).

Cuál es la forma correcta? Las variantes más comunes son

  1. Vistes este video? LINK
  2. Vistes este LINK video?
  3. Vistes LINK este video?
  4. Vistes este video: LINK ? (Y no empecemos a ver si va el espacio o no que ya tengo bastantes quilombos por hoy)

Hay alguna forma que sea menos fea?

09/02/2011 (7:00 am)

Thomas Dolby, She Blinded me with Science

Filed under: Cortos |

Este tiene que ser el video del 2011

09/10/2010 (7:00 am)

Experiencias hexápodas

Filed under: Cortos,Historias |

Hasta donde llega la adicción de un hombre? Que sacrificios está dispuesto a realizar, en pos de calmar los monstruos que acompañan el delirium tremens? La falta de café es terrible, en particular los lunes por la mañana. Peor aún es cuando la esperada dosis de oro negro no falta, está a la vista pero inalcanzable.

En la oficina la máquina de café se caracterizaba por su funcionamiento intermitente. No es ninguna sorpresa, todos esos equipos automágicos tienden a ser bastante frágiles, a requerir mantenimiento, a ser bastante sucios. Claro, uno esperaría una tasa de servicio superior a dos cafés por reparación pero ninguna máquina es perfecta, verdad?

La adaptación a un cronograma de funcionamiento irregularmente similar al del subte de Buenos Aires si bien tortuosa, no fue imposible. Se llegó a un equilibrio, una tensión estática con regular mantenimiento matutino, que junto con otro temprano por la tarde aseguraban un flujo uniforme de materia prima en la oficina.

Poco duró la armonía cuando la máquina de café, ahora en funcionamiento casi regular, sufrió una invasión de cucarachas. Aunque esperar el café mirando cucarachas bebé pasearse por el display servía de distracción, generaba serias dudas sobre la calidad de la poción tónica que uno estaba a punto de ingerir.

Los más cobardes claudicamos ante las primeras expediciones de avanzada del hexápodo invasor, algunos con mayor tolerancia a los insectos y menor tolerancia a la falta de café decidieron seguir usándola, pero fue cuestión de tiempo hasta que comenzó a circular el rumor de que el ejercito enemigo había llegado hasta el molino. Era cuestión de tiempo, cómo al final ocurrió, encontrar un vaso de café con condimento adicional, quizás alguna pata mal triturada.

A los pocos días el mantenimiento, para entonces ya más esporádico, terminó por ser completamente suspendido. El reemplazo no se hizo esperar, diez mil pesos a la basura, deprecados por un nescafé.

No tuvimos más problemas de mantenimiento.

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